Castellana 200 Centro Comercial

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Comercial oficinas hotelero
About This Project

Castellana 200

Proyecto de Hotel centro comercial oficinas y garaje aparcamiento

Proyecto redactado en colaboración con Fernando Antolín

El edificio se encuentra situado en el Paseo de la castellana, próximo a la Plaza de Castilla, en el denominado popularmente barrio de “Corea”, que se desarrolló a partir de los años cincuenta en lo que era entonces la moderna prolongación de la Castellana hasta su encuentro con la antigua carretera de Francia, hoy calle de Bravo Murillo en la antigua plaza del hotel del Negro.

La manzana se quedó conformada en su totalidad hacia el año 1954.  De la misma época data la construcción de la nave en el interior del patio de manzana. En una primera fase, el edificio se destinó a garaje aparcamiento y posteriormente se transformó en estudio de grabación discográfica y finalmente en gimnasio, actividad que se ha mantenido en funcionamiento hasta fechas muy recientes.

El conjunto edificatorio se desarrolla sobre la manzana delimitada por el Paseo de la Castellana, calle de Carlos Maurrás, calle del Doctor Fleming y calle de Félix Boix si bien la actuación se limita a los números 198, 200, 202, 204, 206 y 208 del paseo de la Castellana, a los números 3 y 5 de la calle de Carlos Maurrás y la zona interior de la manzana.

Se sitúa en el término de municipal de Madrid, es de forma rectangular, con una superficie de 7082,14 m2, que linda:

Al norte, con edificación de la calle del Félix Boix.Al Sur, con la calle de Carlos MaurrásAl Este, con edificación de la calle del Doctor FlemingAl Oeste con el Paseo de la Castellana

El conjunto de la manzana experimenta un suave descenso generalizado de Norte a Sur. Las cotas de nivel de la castellana van de la 724,967 a la 722,463 y en la calle Carlos Maurrás van de la 722,463 a la 722,036 por lo que la diferencia de cotas entre los puntos mas extremos supone un desnivel de 2,931m.

El proyecto arquitectónico surge de la búsqueda de una idea unificadora del proyecto que haga entenderlo como una intervención de gran escala, en la que seamos capaces de hacer que las diferentes partes que componen el programa se integren en ella, permitiendo a la vez que cada una tengan personalidad propia y consiguiendo que el hotel alcance un carácter de edificio singular.

Todo ello se consigue gracias a la integración que hace la solución de la piel exterior de la fachada  que unifica materiales, con una sección y volumen que varia según la orientación y el uso. Los elementos unificadores son la piedra, el cristal y la modulación, utilizando estos elementos como si fueran píxeles de un dibujo. Los forjados se han modulado verticalmente en los diferentes usos,  haciéndolos coincidir con los módulos de 38cm de la piedra y el vidrio

Cada edificio correspondiente a un uso se le ha dado un carácter personal mediante la forma, la sección y la piel